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Los suicidas del fin del mundo: Crónica de un pueblo patagónico

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Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a est Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a este desolado paraje patagónico, interrogó a los familiares y amigos de los suicidas, recorrió las mismas calles, siempre desiertas, y visitó cada rincón del pueblo. Entrevistó a los vecinos, preguntó a todo el que tenía una respuesta, una teoría que explicara el drama. El resultado es un relato descarnado que reconstruye los episodios trágicos de esos años al tiempo que pinta expresivamente la vida cotidiana de una comunidad alejada de las grandes ciudades.Las Heras, con su alta cota de desempleo debida a las oscilaciones de la industria petrolera y a la falta de futuro para los jóvenes, plantea un enigma todavía no resuelto: los suicidios, como un destino funesto, se suceden todavía hoy. Los suicidas del fin del mundo es, pues, una crónica inquietante que se lee con la fascinación de una novela y con el horror que suscita una realidad marcada por la indiferencia de los no implicados, los prejuicios y el hastío.


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Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a est Entre 1997 y 1999, una oleada de suicidios conmovió a la pequeña localidad petrolera de Las Heras, situada prácticamente en medio de la nada y perteneciente a la provincia argentina de Santa Cruz, en la Patagonia. La mayoría de los suicidas tenían alrededor de veinticinco años y pertenecían a familias modestas, oriundas de la zona. La periodista Leila Guerriero viajó a este desolado paraje patagónico, interrogó a los familiares y amigos de los suicidas, recorrió las mismas calles, siempre desiertas, y visitó cada rincón del pueblo. Entrevistó a los vecinos, preguntó a todo el que tenía una respuesta, una teoría que explicara el drama. El resultado es un relato descarnado que reconstruye los episodios trágicos de esos años al tiempo que pinta expresivamente la vida cotidiana de una comunidad alejada de las grandes ciudades.Las Heras, con su alta cota de desempleo debida a las oscilaciones de la industria petrolera y a la falta de futuro para los jóvenes, plantea un enigma todavía no resuelto: los suicidios, como un destino funesto, se suceden todavía hoy. Los suicidas del fin del mundo es, pues, una crónica inquietante que se lee con la fascinación de una novela y con el horror que suscita una realidad marcada por la indiferencia de los no implicados, los prejuicios y el hastío.

30 review for Los suicidas del fin del mundo: Crónica de un pueblo patagónico

  1. 5 out of 5

    Lauringui

    Este libro es una crónica descarnada que relata con una impasible y por momentos perturbadora tranquilidad la historia de un pueblo y sus habitantes. No habla solo de la ola de suicidios, habla de su entorno, de la forma en la que se conjugan: el machismo, la pobreza, la desidia, el abandono y la inercia en una vida que siempre es cuesta arriba, en una ciudad abandonada y remota. Me gusta que la autora haya conservado ciertos modismos para tornar aún más transparente el texto. Se nota la edición, Este libro es una crónica descarnada que relata con una impasible y por momentos perturbadora tranquilidad la historia de un pueblo y sus habitantes. No habla solo de la ola de suicidios, habla de su entorno, de la forma en la que se conjugan: el machismo, la pobreza, la desidia, el abandono y la inercia en una vida que siempre es cuesta arriba, en una ciudad abandonada y remota. Me gusta que la autora haya conservado ciertos modismos para tornar aún más transparente el texto. Se nota la edición, pero también se deja ver la posibilidad de que esas hayan sido exactamente las palabras de los entrevistados. Hoy salió Santa Cruz en las noticias y pensé: ¿alguien se acordará alguna vez de Las Heras? Recomiendo.

  2. 4 out of 5

    Repix

    Este libro habla del abandono de los pueblos, de habitantes marginados y de gente que sufre en soledad. Un relato angustioso y un poco deslavazado. No apto para corazones sensibles.

  3. 5 out of 5

    June García

    Estoy absolutamente dañada por este libro. Advierto que trata un tema demasiado sensible como el suicido de una manera súper cruda. Esta excelentísima crónica cuenta la historia de un pueblo perdido al sur de Argentina y una ola de suicidios que allí ocurrieron. Habla de los suicidios y de todo el contexto de Las Heras: el machismo, el alcoholismo, la pobreza, el abandono, la soledad, la violencia, el desamparo. Me dejó muy mal y en ocasiones tenía que cerrarlo porque no era capaz de seguir. Ni Estoy absolutamente dañada por este libro. Advierto que trata un tema demasiado sensible como el suicido de una manera súper cruda. Esta excelentísima crónica cuenta la historia de un pueblo perdido al sur de Argentina y una ola de suicidios que allí ocurrieron. Habla de los suicidios y de todo el contexto de Las Heras: el machismo, el alcoholismo, la pobreza, el abandono, la soledad, la violencia, el desamparo. Me dejó muy mal y en ocasiones tenía que cerrarlo porque no era capaz de seguir. Ni me imagino el trabajo periodístico que fue hacerlo, una hazaña. “Dijo que la de él no era una vida linda. Que tenía muchas historias para contar. Todas tristes” “A veces pienso, ¿para qué nací? ¿Para tener semejante vida… monstruosa que tengo… para eso nací? Para eso ni siquiera hubiera nacido. Es como que ya me cansó. —¿Qué te cansó? —La vida”

  4. 4 out of 5

    Marian

    Como santacruceña agradezco a Leila por su crónica, por su compromiso en contar y darle identidad al “pueblito fantasma” de Las Heras, por escuchar a sus habitantes y ser fiel a sus relatos, con compromiso y fluidez, por formar parte desde el respeto y no ser una porteña infiltrada buscando una historia.

  5. 5 out of 5

    Cenhner Scott

    En un pueblito perdido en medio de la nada patagónica, en menos de dos años sé mataron como veinte adolescentes y adultos jóvenes. Porque sí. No estaban deprimidos y no tenían una vida peor que los demás habitantes del lugar. Pero se ahorcaron. Algunos se pegaron un tiro en la cabeza. Excepto uno, todos los demás lo hicieron de forma tal que fueran encontrados. El libro se pone interesantísimo MAL cuando habla de los casos. Como no existen registros oficiales, Guerriero se alimenta de los testimo En un pueblito perdido en medio de la nada patagónica, en menos de dos años sé mataron como veinte adolescentes y adultos jóvenes. Porque sí. No estaban deprimidos y no tenían una vida peor que los demás habitantes del lugar. Pero se ahorcaron. Algunos se pegaron un tiro en la cabeza. Excepto uno, todos los demás lo hicieron de forma tal que fueran encontrados. El libro se pone interesantísimo MAL cuando habla de los casos. Como no existen registros oficiales, Guerriero se alimenta de los testimonios de familiares y amigos de los muertos, más los artículos de la única revista del pueblo. Ni siquiera la policía tiene registros de lo que pasó, así que hay mucho de subjetividad en las historias. De a ratos da miedo en serio. Es tan extraño, tan violento, tan desesperadamente inexplicable que da miedo posta. Sin embargo, cuando la autora quiere contextualizarlo, el libro pierde empuje, pierde tensión. Podés leerlo como un muy buen libro de suspenso, hasta que te cuenta la historia de la marica peluquera del barrio, o de la locutora dueña del prostíbulo, o de los piqueteros, y si bien es necesario ese contexto para ver de una forma más racional (por llamarlo de alguna manera) todo lo que pasó. Y que sigue pasando. La gente en ese pueblo se sigue ahorcando.

  6. 5 out of 5

    Aye Rossi

    " -Acá, si no sos muy fuerte, si no tenés mucho empuje, se te van apagando las ilusiones." Leila nos traslada a Las Heras, provincia de Santa Cruz, donde a fines de los 90 tuvo lugar una ola de suicidios. La mayoría de los muertos eran jóvenes, muy jóvenes... Se trata de una crónica impecable, muy bien narrada y desoladora. Los suicidas del fin del mundo nos va a hablar de un pueblo de personas que llegaron buscando un futuro prometedor, de personas que eligieron irse para siempre y personas que t " -Acá, si no sos muy fuerte, si no tenés mucho empuje, se te van apagando las ilusiones." Leila nos traslada a Las Heras, provincia de Santa Cruz, donde a fines de los 90 tuvo lugar una ola de suicidios. La mayoría de los muertos eran jóvenes, muy jóvenes... Se trata de una crónica impecable, muy bien narrada y desoladora. Los suicidas del fin del mundo nos va a hablar de un pueblo de personas que llegaron buscando un futuro prometedor, de personas que eligieron irse para siempre y personas que todavía las esperan , de soledad y silencios y del viento como un habitante implacable. Pero sobre todo nos va a hablar del olvido y abandono que sufre el interior de nuestro país.

  7. 4 out of 5

    Pablo

    Te pasó que un título te acaparó toda la atención y lo único que querías era sentarte a leer ese libro? Eso fue lo que me pasó con el libro de Leila Guerriero, desde que lo nombraron en un foro sólo quise conseguirlo y leerlo. Ahora que lo hice puedo decir que fue una muy buena decisión. No apto para gente susceptible.

  8. 4 out of 5

    Marina

    El relato es desolador y la prosa de Leila Guerriero, una maravilla justa y precisa. Un manual de periodismo.

  9. 5 out of 5

    Marisol

    Los suicidas del fin del mundo es un libro que a través de una especie de fragmentos nos cuenta ente el pasado y el presente, los acontecimientos ocurridos en la década de los noventa’s, un número significativo de suicidios entre una población mayoritariamente joven y en un periodo de tiempo muy corto, en un pueblo muy al sur de la Argentina, llamado Las Heras, en la provincia de Santa Cruz, todo basado en la vida real. El objetivo del libro es poner los hechos sobre la mesa, a través de entrevis Los suicidas del fin del mundo es un libro que a través de una especie de fragmentos nos cuenta ente el pasado y el presente, los acontecimientos ocurridos en la década de los noventa’s, un número significativo de suicidios entre una población mayoritariamente joven y en un periodo de tiempo muy corto, en un pueblo muy al sur de la Argentina, llamado Las Heras, en la provincia de Santa Cruz, todo basado en la vida real. El objetivo del libro es poner los hechos sobre la mesa, a través de entrevistas, fuentes periodísticas, historia del pueblo, etc, para que, a partir de ahí cada quien saque sus conclusiones. La intención de ser un libro sincero, impactante y preciso, se nota, hay un gran esfuerzo por parte de la escritora, lo cual es aplaudíible y se nota. Pero existe un problema en la narración, de algún modo los relatos de cada suicidio no llegan a cuajar, están los hechos, la crónica, pero algo elude a la escritora y se escapa de su pluma, a lo mejor algo impide esa claridad, o,es que falto un formato tipo cronología, que le diera sentido a todo, hay fragmentos muy buenos, pero se quedan cortos en la totalidad del libro, existe una cierta bruma, un cierto polvo que no deja atravesar las palabras y convertirse en algo mayor, no se si la escritora por ser muy objetiva se quedó al margen de todo. Aún así, el libro es inolvidable, debido al punto que quiere llegar y que no consigue, pero que deja entrever, .¿quienes eran los suicidas?, ¿que los llevó a tomar la decisión? . Y lo más importante ¿porque a nadie le importo?

  10. 4 out of 5

    Guillermo

    Resulta que en una pequeña y fea ciudad ubicada en un lugar inhóspito del desierto patagónico la cantidad de suicidios fue superior por mucho a la media. La periodista toma un montón de respuestas dadas por familiares y amigos de los muertos, también por algunos funcionarios. Nada queda claro sobre los que eligieron morir. La autora no da ninguna pista ni aventura una mínima hipótesis sobre esta racha. El libro es de testimonios y apenas incluye unas pocas frases pretenciosas, casi siempre sobre Resulta que en una pequeña y fea ciudad ubicada en un lugar inhóspito del desierto patagónico la cantidad de suicidios fue superior por mucho a la media. La periodista toma un montón de respuestas dadas por familiares y amigos de los muertos, también por algunos funcionarios. Nada queda claro sobre los que eligieron morir. La autora no da ninguna pista ni aventura una mínima hipótesis sobre esta racha. El libro es de testimonios y apenas incluye unas pocas frases pretenciosas, casi siempre sobre el tiempo al cerrar los capítulos, por ejemplo: «El cielo parecía una ubre rasgada, llena de sangre.» No esclarece nada sobre los suicidas pero aporta bastante sobre los habitantes del pueblo, que representan a todo el país: fueron criados como animales, copulan como bestias y tienen descendencia a la cual crían peor que animales criando a sus cachorros. No se odian entre sí como psicópatas, apenas son salvajes en la jungla satisfaciendo sus ansias de comer, copular, y sobrevivir. Parece que esta tercera pulsión no ejerció bien su constante imperio y los suicidas esquivaron sus problemas dejando esta vida por mano propia.

  11. 4 out of 5

    Sol Santoro

    Leila G escribe tan pero tan bien que si decidiese narrar la vida de un ave rapaz, contar la aventura de un tupper o explicar la fotosíntesis, correría a comprar el libro.

  12. 4 out of 5

    Luciano

    El libro me resultó parecido al pueblo que describe: por momentos morbosamente atractivo, por momentos árido y aburrido. Es lo primero que leo de la autora; si bien no me gustaron algunos detalles -el abuso de guiones- escribe con crudeza y poder, y logró retratar una mezcla fascinante de humanidad y miseria. Te hace viajar y sufrir el pueblo desde la comodidad de no tener que vivirlo realmente, y no deja de remarcarte ese detalle del que toda la Argentina usuaria de petróleo es un poco cómplice El libro me resultó parecido al pueblo que describe: por momentos morbosamente atractivo, por momentos árido y aburrido. Es lo primero que leo de la autora; si bien no me gustaron algunos detalles -el abuso de guiones- escribe con crudeza y poder, y logró retratar una mezcla fascinante de humanidad y miseria. Te hace viajar y sufrir el pueblo desde la comodidad de no tener que vivirlo realmente, y no deja de remarcarte ese detalle del que toda la Argentina usuaria de petróleo es un poco cómplice. Pero, siendo sincero, también me pasé bastantes partes mirando cuánto me faltaba para terminar el capítulo. Le faltó ritmo. Igual vale la pena leerlo.

  13. 4 out of 5

    Lu luentreletras

    "Cómo será, pensé, no verse reflejado en las noticias, no entrar nunca en el pronóstico del tiempo, en la estadística, no tener nada que ver con el resto de todo un país." Este libro es una crónica periodística que nos sumerge en el pueblo de Las Heras, Santa Cruz, donde a finales de los años 90 hubieron 12 suicidios que marcaron para siempre la historia del pueblo. Leila viajó al pueblo de Las Heras para investigar sobre esos sucesos y, a través de este libro nos acerca un poco a lo que es la vi "Cómo será, pensé, no verse reflejado en las noticias, no entrar nunca en el pronóstico del tiempo, en la estadística, no tener nada que ver con el resto de todo un país." Este libro es una crónica periodística que nos sumerge en el pueblo de Las Heras, Santa Cruz, donde a finales de los años 90 hubieron 12 suicidios que marcaron para siempre la historia del pueblo. Leila viajó al pueblo de Las Heras para investigar sobre esos sucesos y, a través de este libro nos acerca un poco a lo que es la vida de pueblo, y la vida en un pueblo al sur de la Argentina de no más de 8000 habitantes.Vemos cómo recibió el pueblo estás muertes, lo que se decía y se siguió diciendo en las calles, y lo que se reflejaba de todo esto en Buenos Aires. Los suicidas del fin del mundo es un libro espléndido. Todo en él me maravilló, desde la narración a cómo la autora supo reflejar las vivencias de este pueblo de Santa Cruz. Yo había visto un poco sobre el género de la crónica periodística durante la secundaria, pero después de esta maravilla quiero empezar a leer más del género porque me parece impresionante. Es como leer un policial en la vida real, pero con un aderezo de otros géneros, no sé si me explico. En fin, hipermegarrecomendado de mi parte. Léanlo porque son un texto y una historia increíbles.

  14. 5 out of 5

    Luis Aguirre

    Crudo. ¿Pero hay algo más crudo que el suicidio?. Guerreiro hace una exhaustiva investigación periodística para desentramar el misterio de los suicidios masivos en Las Heras, provincia de Santa Cruz. Revive las historias de los suicidas y los momentos previos a la decisión fatal. A mi humilde entender, cuando no hay sueños, proyectos, la vida se hace muy larga, interminable...

  15. 5 out of 5

    Milena

    3.5 Muy buena lectura, sobre todo muy interesante y recomendable. No le pongo cinco porque hay abuso de diálogos (sí, soy una rompebolas) y porque los últimos capítulos me aburrieron un poco. Dentro de todo, es genial (y triste) la historia de este pueblo que sin dudas voy a seguir investigando.

  16. 4 out of 5

    Cristina

    Por lo que dice y cómo lo dice, me parece que Leila Guerriero es de estas personas de gran sensibilidad, empática, capaz de dotar de sentido cada minúsculo detalle de cualquier persona o circunstancia que se le pongan por delante. En este libro relata la historia de una serie de suicidios en masa que ocurrieron en Las Heras (plena Patagonia) entre los años 90 y 2000. Sin embargo, más que sobre la muerte, este libro habla de la vida. En concreto, habla de las vidas de los que se suicidaron, pero Por lo que dice y cómo lo dice, me parece que Leila Guerriero es de estas personas de gran sensibilidad, empática, capaz de dotar de sentido cada minúsculo detalle de cualquier persona o circunstancia que se le pongan por delante. En este libro relata la historia de una serie de suicidios en masa que ocurrieron en Las Heras (plena Patagonia) entre los años 90 y 2000. Sin embargo, más que sobre la muerte, este libro habla de la vida. En concreto, habla de las vidas de los que se suicidaron, pero también de las de su entorno, familiares, amigos, de la gente del pueblo. Las Heras es de alguna manera el "personaje" principal del libro, al menos su columna vertebral, quizá el potencial culpable de los suicidios para muchos de los entrevistados: pueblo pequeño en mitad de la nada, clima agresivo, habitantes condenados a vivir un bucle de relaciones enconadas, de soledad y desesperanza, de ausencia de futuro para los jóvenes, de no importar una mierda al resto del país, de sólo alcanzar visibilidad tras poner en riesgo el abastecimiento de gas de Argentina. Porque este es también un libro sobre las grandes empresas que llegan a una población con promesas de trabajo, bienestar y prosperidad, de la cara b que conlleva la llegada de tantos trabajadores y familias de otros lugares en busca de oportunidades, de la inestabilidad de la población que viene y va, de la falta de arraigo. También es un libro en el que se plantea que, pese a todos los factores que pudieron influir (quizás todos, algunos de ellos o ninguno), los suicidios ocurrieron por iniciativa propia porque algo no funcionaba; se habla de cómo otros con iguales o peores circunstancias eligieron proponerse metas para cambiar lo que no funciona, de qué puede hacer el sistema para arreglarlo. Abreviando, es de las lecturas más interesantes de los últimos meses, es un homenaje a los suicidas y un homenaje a la vida: recomendadísimo.

  17. 5 out of 5

    ENRIQUE BOSCO

    LA VIDA NO SE PONE MUCHO MEJOR Alguien me dijo está frase y como pasa siempre con las cosas que me llaman la atención, la anoté en mi cuaderno. Hoy acabo de terminar “Los suicidas del fin del mundo” y me doy cuenta que la misma frase podría haber sido sacada del libro, como una advertencia a todos los que nacen en Las Heras. El libro es una crónica que relata la ola de suicidios que ocurrió en este pueblo del sur durante fines de los noventa, donde la mayoría de los muertos no superaban los veinti LA VIDA NO SE PONE MUCHO MEJOR Alguien me dijo está frase y como pasa siempre con las cosas que me llaman la atención, la anoté en mi cuaderno. Hoy acabo de terminar “Los suicidas del fin del mundo” y me doy cuenta que la misma frase podría haber sido sacada del libro, como una advertencia a todos los que nacen en Las Heras. El libro es una crónica que relata la ola de suicidios que ocurrió en este pueblo del sur durante fines de los noventa, donde la mayoría de los muertos no superaban los veinticinco años de edad. Leila Guerriero viajó al pueblo y mediante entrevistas nos deja ver como la falta de arraigo y el clima árido aumentaban el malestar entre los que vivían ahí. “A veces pienso ¿Para que nací? ¿Para tener está vida monstruosa que tengo” le dice la hermana de uno de los suicidas Otro familiar le echa la culpa al petróleo, el único trabajo que se consigue en el pueblo, “y que te vuelve bruto” “Uno estuvo todo el día a la intemperie con lluvia y cuando llega a su casa, quiere dormir, comer y no le importa si su hijo fue al colegio” Desde el principio del relato, Leila hace participar al viento, que hace la vida imposible como también la soledad. “Como será, pensé, no verse reflejado en las noticias, no entrar nunca en el pronóstico del tiempo, en la estadística, no tener nada que ver con el resto del país. Imaginé una vida así: sin que a nadie le importe. El libro te hace sufrir a la distancia. Te hace agradecer el lugar donde naciste, la familia y los amigos que tenés. El libro te enseña que siempre se puede estar peor y que mucha gente no sabe como volver a casa.

  18. 5 out of 5

    Filo

    Leila Guerriero, una de las mejores cronistas del último tiempo, relata en este libro la historia del pueblo patagónico de Las Heras, donde se desarrolla no solo una sucesión de intentos de suicidio, sino también los numerosos intentos de sobrevivir a la vida desolada de un lugar aparentemente condenado a la desesperanza. Con una pericia increíble, la autora combina hechos políticos, historias, personales, viajes, señales climáticas y formas del decir y del hacer, para meternos de lleno en una hi Leila Guerriero, una de las mejores cronistas del último tiempo, relata en este libro la historia del pueblo patagónico de Las Heras, donde se desarrolla no solo una sucesión de intentos de suicidio, sino también los numerosos intentos de sobrevivir a la vida desolada de un lugar aparentemente condenado a la desesperanza. Con una pericia increíble, la autora combina hechos políticos, historias, personales, viajes, señales climáticas y formas del decir y del hacer, para meternos de lleno en una historia que leí, literalmente y sin exagerar, en un día. Los personajes que viven le ponen el mismo color a la cronica que el gris de las muertes o sus acechos fallidos. Para vivir o para morir: todos se aferran a algo.

  19. 4 out of 5

    Sonia

    hmm... resentí los deslices sexistas que hacía leila desde su propia voz como periodista y narradora entrelazadora de las historias. dicho esto, me pareció un rico conocer acerca de este pueblo fastidiado por las condiciones del ambiente al igual que otro tanto por un desarrollo simple que explotó (petróleo) pero que declinó bastante rápido. una cultura de valija... uff, eso me atrapó. igual disfruté la exposición de las conversiones en 'testigos de jehová' en familiares de quienes se suicidaron hmm... resentí los deslices sexistas que hacía leila desde su propia voz como periodista y narradora entrelazadora de las historias. dicho esto, me pareció un rico conocer acerca de este pueblo fastidiado por las condiciones del ambiente al igual que otro tanto por un desarrollo simple que explotó (petróleo) pero que declinó bastante rápido. una cultura de valija... uff, eso me atrapó. igual disfruté la exposición de las conversiones en 'testigos de jehová' en familiares de quienes se suicidaron pareciéndome bomba pues no conocía al respecto. me maravilla cómo gente, alineada a esa interpretación de vida, milita hasta en los momentos más casuales hacia la conversión de quienes estén más próximas (paciencia pa' mi).

  20. 4 out of 5

    Juan Manuel Ontivero

    Me gustó mucho esta crónica de Leila Guerriero, me gusta cómo escribe y cómo, a medida que avanza en las entrevistas y pinta los sucesos y los paisajes patagónicos descubrís el trabajo posterior que llevó el texto. La escritora viaja hasta la localidad de Las Heras, provincia de Santa Cruz (Argentina) para investigar una ola de suicidios que se viene dando en la década de los 90. Si bien los relatos de las víctimas (las personas que viven ahí y tienen familiares muertos por suicidios) son pesado Me gustó mucho esta crónica de Leila Guerriero, me gusta cómo escribe y cómo, a medida que avanza en las entrevistas y pinta los sucesos y los paisajes patagónicos descubrís el trabajo posterior que llevó el texto. La escritora viaja hasta la localidad de Las Heras, provincia de Santa Cruz (Argentina) para investigar una ola de suicidios que se viene dando en la década de los 90. Si bien los relatos de las víctimas (las personas que viven ahí y tienen familiares muertos por suicidios) son pesados, viscosos, oscuros, Guerreiro no los ve como si ella fuera otra, tampoco como si fuera uno de ellos: es quien escribe, y el posicionamiento narrativo es muy importante para narrar este tipo de crónica bastante oscura, donde vemos que el viento, la desocupación, los piquetes, la familia, se conjuran para anclar a un pueblo en un lugar de desesperación.

  21. 4 out of 5

    Agustina Rey

    Leila Guerriero escribe increíble y todo lo que cuenta lo cuenta de una forma que es imposible no quedar atrapado. Es un libro muy crudo, habla sobre casos reales de suicidios en un pueblo de la Patagonia argentina (la mayoría de gente muy joven). Es muy duro leer en primera persona las historias de vida de sus habitantes y lo inmersos que están en el abandono, el machismo, la desigualdad, el olvido y la soledad.

  22. 5 out of 5

    Yanina Aprile

    Esta es la Patagonia de muchos, de la mayoría quizás. Viento, soledad, nada en el horizonte... ¡Y tanto se parece a nuestro Norte también! Me angustió y me fascinó la secuencia de suicidas, desconocía los hechos. Pero ¡ojo! Es una crónica periodística, ergo, sin conclusiones. Queda todo en mito, como en la vida misma.

  23. 5 out of 5

    Lali González Lamé

    Me encantó y eso que yo soy cerradísima con leer solo novelas pero esta crónica está tan maravillosamente escrita y es tan interesante la realidad que muestra a la vez de desgarradora. Súper recomendado.

  24. 5 out of 5

    Leandro Pannunzio

    Scaloni, Leila Guerriero es argentina.

  25. 5 out of 5

    Anna

    Coś pomiędzy 3,5 a 4 gwiazdki. Książka nie odpowiada na wszystkie pytania, ale pokazuje nieznany mi świat, wskazuje na ważny problem i całkiem wprawnie szuka jego przyczyny. Warto. Denerwująca jest trochę narracja (momentami), ale jeżeli autorka daje głos innym albo pisze o innych (a nie skupia się na sobie) to książka jest super i mimo tematu bardzo dobrze się ja czyta!

  26. 5 out of 5

    Cam Nava

    Bien triste :(

  27. 5 out of 5

    Mati

    Había leído muy buenas reseñas de Leila y el nombre me llamo mucho la atención. Es una crónica bien escrita que narra la historia de una ola de suicidios en Las Heras, un pueblo en medio de la soledad del desierto patagónico. El libro es muy respetuoso de los dichos de sus habitantes.

  28. 4 out of 5

    Lara Rourke

    "Quedaron los que estaban cuando fui. No todos, pero sí muchos, eran los solos y los dolientes, los rotos en pedazos. De algunos -no de todos- habla esta historia". No alcanzan las estrellas para calificar esta crónica de Leila Guerriero. Escribe tan bien que, no importa el tópico, uno siempre quiere continuar leyéndola. "Quedaron los que estaban cuando fui. No todos, pero sí muchos, eran los solos y los dolientes, los rotos en pedazos. De algunos -no de todos- habla esta historia". No alcanzan las estrellas para calificar esta crónica de Leila Guerriero. Escribe tan bien que, no importa el tópico, uno siempre quiere continuar leyéndola.

  29. 5 out of 5

    Luciana Calvagno

    Historias amargas de una tierra donde el viento, la industria del petróleo y la falta de comunidad arrazan con la vida de muchos jóvenes. Está es un crónica periodística llena de detalles de ese pueblo de Patagonia atravesado por los suicidios. Está muy bueno el libro, quien conoce esos lares sabe que está bien relatado. Es bastante explícito sobre las muertes y te deja un poco turbado. Muy buena la perspectiva para tratar el tema y intentar al menos (re)contruir una historia que está borrada en Historias amargas de una tierra donde el viento, la industria del petróleo y la falta de comunidad arrazan con la vida de muchos jóvenes. Está es un crónica periodística llena de detalles de ese pueblo de Patagonia atravesado por los suicidios. Está muy bueno el libro, quien conoce esos lares sabe que está bien relatado. Es bastante explícito sobre las muertes y te deja un poco turbado. Muy buena la perspectiva para tratar el tema y intentar al menos (re)contruir una historia que está borrada en nuestro país.

  30. 5 out of 5

    La Nota del Libro

    •Este libro es un libro duro y crudo de leer. No es una novela, es más bien un relato periodistico de lo que Leila logró investigar y de testimonios de la gente de Las Heras. . •Muestra muy bien lo difícil que puede ser la vida cuando se vive en el fin del mundo, cuando no hay muchas redes y cuando se está en un pueblo olvidado por el país. . •Es un libro rápido de leer, cortito, pero con mucho contenido. Es un libro distinto, triste, que cuenta una historia real, sin filtros ni prejuicios.

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